Volver al inicio

El Método LiraProtect

Comprender qué aporta cada elemento y proponer cambios que tengan sentido en tu vida cotidiana.

1. Mirar el espacio dentro de su contexto

El punto de partida es cómo se utiliza una estancia: qué recorridos permite, dónde se concentra la actividad, qué se ve al entrar y qué necesidades expresan sus habitantes. Un mismo elemento puede resultar útil en una vivienda y dificultar el uso de otra. La orientación no aplica una receta estética universal.

2. Relacionar elemento, función y posición

El análisis considera el elemento, su función, su posición, el contexto del espacio, las personas, la evidencia disponible y las referencias históricas o culturales pertinentes. Por ejemplo, una alfombra puede marcar visualmente una zona, pero su tamaño, estabilidad y colocación determinan si ayuda al uso diario o crea un obstáculo.

3. Conservar lo que ya funciona

Mejorar no exige sustituirlo todo. La propuesta debe reconocer los aciertos visibles y valorar primero ordenar, recolocar, despejar recorridos o reutilizar piezas. Comprar puede ser una alternativa, pero no es el objetivo de cada diagnóstico ni una condición para empezar.

4. Distinguir observación e inferencia

Una fotografía puede mostrar una ventana, un mueble o un recorrido aparentemente estrecho. No permite comprobar por sí sola la orientación exacta, los materiales ocultos, la resistencia de un anclaje o las dimensiones reales. Cuando falte información, la orientación debe expresar la incertidumbre y pedir contexto en lugar de convertir una suposición en un hecho.

5. Separar técnica, percepción y simbolismo

Se distinguen las propiedades técnicas contrastables, los efectos ambientales o perceptivos, las referencias históricas, las interpretaciones culturales y las hipótesis del método. Una referencia simbólica puede ser significativa para una persona, pero no equivale a una propiedad física demostrada ni garantiza protección, salud o bienestar.

6. Explicar el motivo y ofrecer alternativas

Cada mejora debe conectar una necesidad concreta con una actuación y explicar su motivo. Se priorizan opciones acordes con el presupuesto, el alquiler, la reversibilidad y las limitaciones indicadas. La misma necesidad puede resolverse con una recolocación, una pieza que ya tienes o una compra, según tu situación.

7. Trabajar con fuentes identificables

La biblioteca documental es opcional: no necesitas crear ni publicar documentos para solicitar un informe. Si administración incorpora fuentes revisadas, se gestionan con versiones y fragmentos identificables. Sin fuentes pertinentes, la IA utiliza la foto o descripción y sus conocimientos generales, indicándolo en las limitaciones; no se presenta como un análisis respaldado por Atlas revisados. Cuando el análisis real utilice referencias, deberán poder distinguirse de las afirmaciones generadas por el modelo. Una cita tampoco sustituye la verificación de su pertinencia.

8. Mantener el criterio humano

La IA ayuda a organizar información y proponer posibilidades, pero puede equivocarse y no revisa físicamente la vivienda. Tú decides qué guardar o aplicar. Las actuaciones técnicas o de riesgo corresponden a profesionales habilitados. El método no es un peritaje ni una certificación de seguridad.